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agosto 21, 2015

Resignación, ya no

Horizonte ciudadano. Por: Rosa Esther Beltrán.


Resignación, ya no


Para nadie es nuevo que vivimos en un país fracturado, con una sociedad estática, resignada al estancamiento económico, al retroceso continuo del bienestar social, al avance de la pobreza, a la inseguridad y a la desigualdad extrema en una sociedad que se mueve en reversa.


El acceso a los servicios de calidad en la salud, la educación y a la alimentación, entre otros, presentan una visible regresión.


En el IMSS la decadencia sigue siendo una tendencia dominante, los derechohabientes saben bien de ello. Durante agosto, la Coordinación de Prestaciones Económicas, División de Pensiones.


Ha estado solicitando a las pensionadas documentaciones para la actualización de datos; diariamente la ventanilla atiende de las 8:00 a las 15:00 horas y la fila comienza a formarse desde las 7 de la mañana.


Los que tienen suerte esperan dos horas, pero la mayoría lo hace de tres a cinco, y no hay sillas; la generalidad son adultos mayores.


En muchos casos, la larga espera puede ser inútil porque falta algún documento, de hecho.


La Coordinación hizo cambios a las primeras instrucciones que implicaron el recorrido de los pensionados por el SAT; luego dio marcha atrás, ahora sólo pide cinco documentos.


Conviene enfatizar que sólo hay un empleado para atender, no sólo a los pensionados que firman por supervivencia, sino a los que acuden a la actualización de datos y otros casos referentes a prestaciones económicas.


Sin duda, la actualización de datos requiere más tiempo que la atención a los que firman la supervivencia porque implica la revisión de varios documentos, en parte eso explica la tardanza.


No obstante, habría muchas alternativas para evitar estas largas esperas para los adultos mayores, muchos de los cuales van enfermos.


Una opción, la más evidente podría ser que un empleado provisional atendiera a los que acuden sólo a la actualización de datos con numeración de turno en mano.


Otra, que los directores aplicaran sus neuronas para que los usuarios, en la generalidad adultos mayores, tuvieran una atención respetuosa y expedita. Pero, a quién le importa.


Los directores de las clínicas miran impávidos a los ancianos tras horas de espera desvaneciéndose de fatiga, pero no les importa, y José Luis Dávila Flores es uno de tantos funcionarios opacos y desinteresados respecto a sus responsabilidades. Lo correcto sería que renuncie.


Esta semana, representantes de organizaciones civiles, convocados por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”.


Señalaron que para hacer cumplir los derechos de los enfermos es imprescindible que los ciudadanos conozcan el marco jurídico porque 9 de cada 10 pacientes desconocen sus derechos y obligaciones, por lo que es preciso promover y traducir las normas a fin de que los ciudadanos de a pie exijan y se atrevan a ejercerlos.


Porque la gente enfrenta cada día la mala atención médica y no hay entrega oportuna de medicamentos: sigue la discriminación por condición de salud, por género y por raza.


Lo que se percibe es la voluntad política del Gobierno federal para privatizar la seguridad social: se eliminan medicamentos, se limitan servicios y aún nos falta mucho por ver.


En Coahuila vamos por el camino de la ruina, Rubén Moreira, la “megadeuda” y la corrupción nos conducen claramente a la bancarrota.


POSDATA


El ICAI, el INAI, instituciones públicas y organizaciones de la sociedad civil, articularán esfuerzos para convertirlos en políticas públicas que promuevan el diálogo.


La colaboración, la co-creación y la atención de los principales asuntos públicos para la generación de beneficios colectivos; para ello convocan a la elección de los Enlaces Regionales en el ejercicio de un Gobierno Abierto.



Resignación, ya no

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